miércoles, 4 de marzo de 2015

¿QUIÉN PIENSA EN LA ENERGÍA?




                Alguien podría decir que con la que está cayendo, hay que ser muy “friki” para preocuparse por la energía. Es un tema que se nos vende como muy técnico, que no está al alcance de ser comprendido por la población, carente de interés. A lo sumo, y tras abordarlo Jordi Évole en su programa Salvados, se empieza  a dudar de que el precio de la electricidad haya subido, como publicitan las compañías eléctricas del oligopólio, por culpa de las energías renovables (ER) o que el petróleo haya bajado más de un 40% (no así las gasolinas) por la bondad de las grandes petroleras. 

                La actual crisis financiera,  con un elevado grado de artificiosidad  en tanto que no es  el resultado de una carencia de recursos primarios ni de mano de obra ni riqueza nacional…sino resultado de maniobras especulativas con el dinero, que no es sino papel, plástico o últimamente órdenes por internet, está ocultándonos la  verdadera crisis  a la que se enfrenta la humanidad: La crisis energética.
                Si en la actual crisis, millones de familias se han empobrecido, nuestros gobiernos se han doblegado a los intereses financieros y se han rebajado, cuando no perdido, derechos que considerábamos parte de nuestro ADN. ¿Qué va a ocurrir cuando en 40 años se haya acabado el petróleo? ¿Qué va a ocurrir si sube la temperatura media de la Tierra  más de 2 grados  como vaticina el IPCC  (Panel intergubernamental sobre Cambio Climático) ? 

                Tenemos que preguntarnos y reflexionar acerca de  cómo vamos a hacer una transición tan rápida desde una sociedad industrializada y consumista en la que nuestro consumo de energía descansa en un 75% en combustibles fósiles a otra en la que no dispongamos de estos recursos. Según la IEA (Agencia Internacional de la Energía) en 70 años habremos agotado las reservas conocidas y previsibles de fósiles. 

                Tenemos que evitar que la temperatura de la Tierra suba en este siglo más de 2 ºC. No podríamos hacer frente a los cientos de millones de desplazados por la desertización de extensas zonas y por la inundación de las zonas costeras por la subida del nivel del mar, a las pérdidas de biodiversidad y al empobrecimiento de tierras agrícolas fértiles.
                Dando por sentado que existe un estrecho vínculo entre consumo de energía y desarrollo humano, podemos identificar tres hitos en la historia de la humanidad:
1º)  400.000 años en los que la humanidad usaba  únicamente su alimentación y el fuego como fuentes de energía. Consumíamos  unas 2.500 Kcal por habitante y día. Esta energía de supervivencia la obteníamos de la alimentación.
2º) 8000 años en los que incorporamos la fuerza animal (agricultura y transporte), el viento y el agua (molinos). El consumo energético se multiplicó por 4
 3º) 200 años desde que incorporamos las máquinas. Hoy  nuestros consumos  medios diarios por persona  se han multiplicado: en  España  44 veces; EEUU 110 veces;   China e India 8 veces.  La media mundial se ha multiplicado por 18 veces y se duplica cada 30 – 40 años.

 


                No hay energía disponible para que todos los habitantes de la  Tierra  consuman y contaminen como lo hace un español medio, y aunque dispusiésemos de ella, los efectos sobre el cambio climático serían catastróficos. Consumimos 2,9 Tep (Toneladas Equivalentes de Petróleo y emitimos 5 toneladas de CO2 al año, lo que supone que tu lector/a  consumes diariamente  unos 8 litros de petróleo y emites 14 kg de CO2 a la atmósfera diariamente.

                               Hasta ahora los progresos humanos y civilizatorios se han dado con incrementos en el consumo de energía. Nos enfrentamos,  a una situación que quiebra este principio.  Las próximas generaciones no dispondrán de tanta energía, es más,   aún no hemos desarrollado las fuentes de energía que  vamos a emplear.

 
                Aunque la ciencia avanza, que es una barbaridad, a nivel mundial no hay espacio para el optimismo. La tecnología nuclear de fusión, está lejos de ser una realidad y las energías renovables no está garantizado que sean  capaces de cubrir  el crecimiento previsible de la demanda  y el hueco que vayan dejando los combustibles fósiles. Para cubrir un descenso del 5%  anual en la producción de petróleo harían falta montar instalaciones renovables a un ritmo 100 veces el actual.
                Además de los  extraordinarios  problemas técnicos, industriales, financieros y de todo orden a los que nos enfrentamos en esta tesitura energética, existe el  problema político y social de gestión del decrecimiento energético. En nuestras sociedades consumistas el decrecimiento está asociado a la perdida de bienestar, al retroceso social. Tiene que haber un cambio de mentalidad que supere las visiones economicistas y cortoplacistas. El bienestar habrá de ser medido en términos intergeneracionales. Tendremos que recuperar el control sobre la energía y arrebatárselo a quienes lo han usurpado. De no ser así, nos plantearemos  el falso dilema  entre nucleares y decrecimiento y entonces  ¿Que opción elegiríamos?
                Hay una cierta esperanza, la participación de fuentes renovables de forma masiva en el suministro energético, podría facilitar la democratización del uso de la energía y la pérdida del control de esta por unas oligarquías que la han usado en su beneficio, provocando guerras por su control y miseria entre los que no podían pagarla.
                Si descendemos del nivel mundial a la situación energética de España y Andalucía, nos encontramos un panorama con luces y sombras. Las sombras son nuestra dependencia del exterior ( compramos fuera cerca del 80% de la energía que consumimos, lo que hace que cada año nos empobrezcamos en  aproximadamente 50.000 millones de €) y las  políticas seguidas por nuestros gobernantes, en especial este gobierno del PP que está combatiendo con saña a las energías renovables, dificultando que cumplamos  los moderados objetivos planteados desde la UE. en lo relativo a eficiencia energética, disminución de emisiones y uso de renovables.
                Las luces son nuestra riqueza en recursos renovables  (sol, viento y biomasa) y que disponemos de tecnología y empresas para su aprovechamiento. Ya son muchos los estudios y tesis doctorales que señalan que es posible, necesario y económicamente viable fijarnos el objetivo de tender hacia un suministro energético 100% renovable en el horizonte del año 2050. Si nuestros políticos se resisten, a liderar este inevitable tránsito, como ciudadanos tenemos que ir construyendo alternativas que lo faciliten. En todos los frentes, en el político, ni un voto a partidos que usan las puertas giratorias y están al servicio de las grandes empresas y no de la ciudadanía. En el personal, socializarnos en contra del consumismo, introducir en nuestras vidas comportamientos más respetuosos con nuestro entorno y favorecer con nuestro consumo diario las iniciativas sociales que nos desliguen de nuestras ataduras: consumo de productos locales y de temporada, apoyo a iniciativas de economía social y cooperativa…
En el consumo de electricidad disponemos de diferentes alternativas: contratar nuestro suministro con una comercializadora de carácter cooperativo y de energía renovable: Enercoop, Enerplus, Gesternova, Goiener, Somenergia, Zenzer…, sumarnos al autoconsumo con pequeñas instalaciones fotovoltaicas y si disponemos de ahorros disponibles, invertir en proyectos renovables de participación ciudadana. En todos los casos dejaremos de colaborar con quien se opone a nuestros intereses, ahorraremos  dinero y contaminación y contribuiremos a la construcción de ese otro mundo posible que deseamos.

domingo, 1 de marzo de 2015

Crónica Energía renovable y electricidad en España. Presentación de la cooperativa Som Energía. 20 de febrero de 2015

        
Con la asistencia de 16 personas dio comienzo el acto, en el que participaron Ignacio García, ingeniero superior y Víctor García, licenciado en Informática. Ambos están formados de forma teórica y práctica en aprovechamiento de aguas pluviales, energías renovables, eficiencia energética y construcción bioclimática. Son socios de Som Energía y miembros del grupo local de Sevilla.
              La exposición se dividió en dos partes. En la primera de ellas Ignacio García comenzó hablando sobre energía en general para irse centrando poco a poco en el mercado eléctrico español. Habló sobre ventajas e inconvenientes de la formas de generación de energía renovable frente a las fósiles.  En España carecemos de recursos naturales como petróleo, carbón, gas o uranio, lo que hace que tengamos que importar cada año más de 50.000 millones de euros en productos relacionados con la energía. Se mostró cómo esto supera los 43.000 millones de déficit anual de nuestra balanza de pagos, lo que significa que apostar por un modelo energético 100% renovable haría de nuestra economía una de las pocas con superávit. Esto, que hoy por hoy es imposible en lo que a energía total final se refiere, sí es posible en la parte de generación eléctrica. El modelo energético de nuestro país ha apostado tradicionalmente por la generación de electricidad por combustibles fósiles, ya que esta industria favorece al oligopolio empresarial, fundamentalmente Endesa, Iberdrola y Gas Natural.
           
Vimos también cual es el proceso que sigue la electricidad desde que se genera hasta que se consume, y que depende de 4 tipos de empresa según la fase: Generación (teóricamente liberalizada), Transporte (monopolio), Distribución (oligopolio) y Comercialización (liberalizada). Se incidió en algunas de las argucias y trampas legales de estas empresas para convertir la factura de los españoles en una de las más caras de Europa, además de generar un déficit de tarifa descomunal, echando de paso la culpa a las renovables.
           
También se explicó cómo se establece el precio de la electricidad en subastas y cómo se manipulaban por parte de las eléctricas. Además se habló de cómo la moratoria a las nucleares fue un rescate encubierto a estas compañías o de cómo éstas no han devuelto los 3500 millones de € de más que se les dio por Costes de Transición en la liberalización del mercado. Esta liberalización, debía haber venido acompañada de una regulación estricta por parte de los distintos gobiernos, pero esta legislación casi siempre ha sido favorable, cuando no directamente dictada por el oligopolio.

En un país democrático se presupone que los gobernantes están para defender los intereses de los ciudadanos, al menos en suministros considerados de primera necesidad. En contraposición a esto mostramos la lista de la vergüenza o de “puertas giratorias”, que incluye los nombres de presidentes, expresidentes y ministros de primera fila en puestos de consejeros de las principales compañías eléctricas con grandes sueldos, posiblemente para cobrar favores pasados o futuros, incrementando el poder del lobby eléctrico.

Ya que no podemos contar ni con las compañías eléctricas ni con los actuales gobiernos, somos los ciudadanos los que tenemos que dar un paso y tomar medidas. Sobre esto habló en la segunda parte Víctor García, explicando que podemos favorecer la implantación de renovables de varias formas: difundiendo sus ventajas, instalando en casas sistemas que ya son rentables o contratando la luz de casa con una comercializadora de energía “verde”.

Se expuso cómo Som Energía es una cooperativa de generación y comercialización de energía verde sin ánimo de lucro, en la que los socios son los que decidimos con nuestro voto en asambleas las líneas de trabajo. Está construyendo con la colaboración de todos, plantas de EERR y garantiza que toda la energía que compra en el mercado para sus cooperativistas procede de estas fuentes. Som está demostrando que consumir energía verde no solo no es más caro, si no que incluso permite un pequeño ahorro.

Finalmente se explicó cómo es el proceso de contratar la luz con Som Energía en dos sencillos pasos: 
  • 1.-Hacerse socio aportando 100€ una sóla vez y 
  • 2.-con el nº de socio hacer el contrato. 
Se entregó a los asistentes una hoja que se adjunta como anexo a este resumen.

En el debate posterior se aclararon algunas dudas sobre si se producía corte eléctrico en el cambio o qué ocurría con las averías. Se contestó que no había corte porque tanto la red eléctrica como el suministro sigue siendo a cargo de la única distribuidora de Andalucía, Endesa. Ya entre los miembros de FOCODE hay algún socio de Som.

También se preguntó sobre la posibilidad de autoconsumo eléctrico con placas fotovoltaicas. Esto ya es viable y rentable en zonas como Andalucía, pero se hace de difícil aplicación por los problemas burocráticos que ponen tanto la compañía distribuidora como la legislación del Gobierno, confusa, opaca y tardía. También se habló de la posibilidad de autoconsumo aislado de la red eléctrica, usando baterías para el almacenamiento de la electricidad por la noche y en días nublados cuando no funcionen las placas fotovoltaicas. En este momento es ya posible, aunque las baterías es el elemento más caro. La introducción del coche eléctrico por parte de compañías como Tesla, Nissan, Renault o BMW está abaratando drásticamente su coste.

Finalmente salió el tema de la pobreza energética, que hace que uno de cada cuatro hogares no pueda acondicionar su hogar en invierno porque no puede pagar la factura. Esto tiene efectos negativos en la salud, y se calcula que es responsable de al menos 7000 muertes prematuras la año en España.



Cómo contratar la luz con Som Energia

Cambiar de compañía comercializadora es muy fácil y no tienes que moverte de casa. Sólo hay que hacer un par de trámites por internet y automáticamente será Som energia en vez de Endesa quien te envíe los recibos de la luz. En ningún momento te quedarás sin suministro eléctrico porque la distribución de la electricidad seguirá siendo a cargo de Endesa, que también se encarga de gestionar las averías y de las medidas del contador.
Para hacerlo, en primer lugar hay que hacerse socio de Som energia, por ser una cooperativa. Para ello se pagan 100€ sólo una vez, y éstos son retornables si decides irte, sin plazos ni permanencia. Una vez que tengas el nº de socio, ya puedes hacer el contrato de luz. Con ese mismo nº de socio puedes hacer varios contratos de propiedades que tengas a tu nombre y además otros cinco, si quieres que familiares o amigos también consuman electricidad procedente de energías renovables.
Para hacerte socio, tienes que acceder a la página https://www.somenergia.coop/es/ y pulsar en Hazte socio/a . Se introducen los datos personales y un nº de cuenta donde te harán el cargo de 100€. En ese momento recibirás en tu correo electrónico un mensaje dándote la bienvenida y en unos días te enviarán el nº de socio.
Una vez que tengas el nº de socio, ya puedes hacer el contrato. Para ello, en la misma página, pulsas sobre Contrata la luz y te pedirán los datos necesarios para el contrato en tres pasos:
1.               Datos del contrato de suministro: Para ello tendrás que tener delante un recibo de la luz. Si puedes escanearlo para enviarlo a través de la web, mejor, pero no es obligatorio.
2.               Datos del titular del contrato, que podría ser distinto del socio, si quieres invitar a otra persona con tu nº de socio.
3.               Datos de pago, con el nº de cuenta en el que se harán los cargos mensualmente.
Hecho el contrato, Som energia se pone en contacto con tu actual comercializadora (que suele ser Endesa), y si no tienes facturas pendientes de pago Endesa le pasa los derechos de contrato a Som energia y a final de mes te enviará la última factura y una carta de despedida. Al mes siguiente recibirás en tu cuenta de correo la primera de Som. Así de sencillo.
Tu factura será más barata y lo que es más importante no contaminarás ni por CO2 ni por  residuos radiactivos y contribuirás a cambiar nuestro modelo energético reduciendo el déficit.
    Origen                      Som Energia SCCL                Sistema eléctrico español 2013
Renovable                                                       100%                                                                       40,6%
Cogeneración alta eficiencia                                 0%                                                                                                1,8%
Cogeneración                                                    0%                                                                                                9%
CC Gas Natural                                                0%                                                                                              10,1%
Carbón                                                            0%                                                                                              14,1%
Fuel/Gas                                                          0%                                                                            3,5%
Nuclear                                                            0%                                                                                              19,7%
Otras                                                               0%                                                                            1,2%
Si tienes alguna duda o quieres que te asesoremos para reducir tu consumo eléctrico no dudes en ponerte en contacto con nosotros en  somsevilla@gmail.com
No tengas miedo al cambio, anímate y difúndelo entre tus conocidos.

Som energia. Electricidad verde.

martes, 17 de febrero de 2015

Charla de Somenergíasevilla 6 de marzo de 2015


Taller en Alcosa: Día 24 de febrero de 2015 ¿Cómo ahorrar en la factura eléctrica?



SISTEMA ELÉCTRICO ALEMANIA ESPAÑA. TAN SIMILARES Y TAN DIFERENTES

Se acompaña texto que analiza las similitudes y diferencias entre los sistemas eléctricos Aleman y español. Partiendo de operativas y situaciones muy similares se detectan importantes diferencias: transparencia y apoyo coherente desde las instituciones al cambio de modelo. No saben que son las puertas giratorias, no tienen deficit de tarifa ni directivos con sueldos de 11 millones de €.

El cambio de modelo energético en Alemania

17 feb 2015
Marta Victoria y Cristóbal J. Gallego
Miembros del Observatorio Crítico de la Energía y colaboradores del círculo de Economía, Energía y Ecología de Podemos
Aunque son de sobra conocidos los problemas del sistema eléctrico español, estos se podrían resumir diciendo que (1) es claramente insostenible económicamente, ya que el déficit de tarifa acumula más de 30.000 millones de euros; (2) es insostenible ambientalmente, pues basa parte de su generación en la importación de combustibles fósiles, la instalación de renovables está prácticamente paralizada y tiene una elevada tasa de emisiones de CO2 por kilovatio hora generado; y (3) es insostenible socialmente, pues son muchas las familias a las que les cuesta o directamente no pueden pagar su recibo de electricidad.
Es obvio que el sistema eléctrico español requiere un cambio profundo que nos encamine hacia un aumento de la sostenibilidad en las tres vertientes mencionadas. Una buena práctica, antes de proponer un nuevo diseño, consiste en el estudio del sistema eléctrico en otros países. Quizá esto nos ayude a distinguir qué problemas son intrínsecos al funcionamiento del sistema eléctrico y cuáles, por el contrario, han sido causados tanto por nuestro conjunto normativo como por la propia idiosincrasia del caso español. Se trata, en definitiva, de no inventarnos unas reglas partiendo desde cero, sino mirar a nuestros países vecinos, replicar aquello que funciona y evitar, en lo posible, aquello que ya ha fracasado.
Empezamos nuestro recorrido haciendo un breve repaso por las características del sistema eléctrico alemán, siempre con el objetivo de detectar qué iniciativas están funcionado bien y qué podríamos trasladar a España.
Una de las primeras informaciones que nos ayuda a tener una visión de conjunto es cómo está constituido el mix de generación eléctrica. Alemania genera su electricidad utilizando principalmente carbón (45%), renovables (24%), nuclear (15%) y gas natural (11%). Resulta muy interesante comparar estos porcentajes con los de principios de siglo para ver cómo el país ha sido capaz de modificar sustancialmente las fuentes en las que basa su generación. La energía nuclear ha pasado de suponer un 30% de la generación en 2001 a apenas un 15% en 2013. Las protestas que sucedieron al desastre de Fukushima en 2011 llevaron al Gobierno de Merkel a ordenar el cierre de las ocho centrales nucleares más antiguas del país (construidas antes de 1980) y a programar el cierre de las nueve restantes para 2022.
fig 1
Figura 1: Mix de generación eléctrica en Alemania en 2001 y 2013. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Federal Statistical Office.
Destaca también el desarrollo de las energías renovables que han pasado de suponer un 7% a cubrir el 25% de la demanda. Aunque el porcentaje de generación renovable todavía está lejos del 43% que alcanzamos en 2014 en España, el desarrollo de las renovables que ha conseguido Alemania en poco más de una década es reseñable. En particular, energías como la fotovoltaica han pasado de tener un papel meramente testimonial a principios de siglo, a suponer actualmente un 5% del mix de generación eléctrica. Cada verano, con la llegada del máximo de radiación solar, Alemania bate su record de generación fotovoltaica. El pasado 9 de junio dicha tecnología supuso el 50,6% del consumo eléctrico, una cifra nada testimonial.
Estos dos cambios tan notables, es decir, la reducción a la mitad de la generación nuclear y el desarrollo de las renovables, no han ocurrido por arte de magia sino como resultado de aplicar políticas y normativas apropiadas. La primera legislación que favorecía la instalación de renovables fue la Electricity Feed-in Act (StrEG) promulgada en 1991 y que supuso el despegue de la energía eólica en el país. Sin embargo el verdadero espaldarazo a la instalación de potencia renovable fue la German Renewable Energy Act que no solo garantizaba una retribución fija (feed-in tariff) sino que además reconocía el derecho de cobro durante 20 años. Esta ley publicada en el año 2000 ha sido actualizada en numerosas ocasiones. La Bundesnetzagentur (Agencia Federal Alemana equivalente a la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) publica cada dos meses las tarifas que se pagarán por cada nueva instalación renovable en una hoja Excel descargable.
La retribución ha sido modificada (en algunos casos sustituida por una prima que se paga sobre el precio del mercado) en las sucesivas enmiendas de la ley, adaptándose a la evolución de costes de generación de las diferentes tecnologías. Si algo ha caracterizado el sistema de primas alemán ha sido su rápida capacidad de reacción (evitando instalaciones masivas sobrerretribuidas, también conocidas como “booms”). Además, la continuidad legislativa trasmitía a los inversores la sensación de seguridad jurídica necesaria para poner su dinero en instalaciones de energía renovable. Al igual que ocurre en España, las tarifas que reciben estas instalaciones no son subsidios públicos (no se pagan de los Presupuestos Generales del Estado) sino que son sufragados por los consumidores eléctricos a través de su factura.
En este punto, los datos de Alemania nos permiten desmentir una idea muy extendida y que resulta completamente errónea: aquella que indica que la energía renovable en España se ha pagado mucho más cara que en otros países. La siguiente figura muestra la retribución media que ha recibido la energía renovable que percibe alguna ayuda: en Alemania aquella que genera bajo la Renewable Energy Act y en España aquella que pertenece al régimen especial. En ambos países la retribución media por kilovatio hora generado ha ido aumentando con los años. La razón principal es que a medida que pasa el tiempo la eólica o biomasa, que son más baratas, van perdiendo peso conforme se instala fotovoltaica, más cara. Sin embargo, la gráfica también muestra un aspecto importante y es que, en media, la retribución a la energía renovable en Alemania siempre ha sido mayor que en España. Existen factores climáticos que pueden justificar estos datos; por ejemplo, como el número de horas de sol es menor en Alemania la prima que debe recibir la fotovoltaica para ser rentable es mayor. Además, la proporción sobre el total de fotovoltaica, que es la que recibe una mayor retribución, es mayor en Alemania. Pero esto no invalida el hecho de que los alemanes han pagado y están pagando más, por unidad de generación, para propiciar la transformación de su modelo energético.
Figura 2
Figura 2: Retribución de las energías renovables en Alemania y España. Los datos para España provienen de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. En el caso de Alemania son suministrados por el Working Group on Renewable Energy-Statistics (AGEE-Stats).
Por último, el uso del carbón, tanto en forma de antracita como de lignito, era y es la principal fuente de energía eléctrica de Alemania que importa gran cantidad de este combustible fósil de las cercanas minas polacas. La decisión de cerrar las centrales nucleares ha supuesto que las renovables sustituyan a la generación nuclear y que, por tanto, el uso de carbón para generación eléctrica no haya disminuido prácticamente su importancia en el mix energético.
Por supuesto, las políticas de apoyo a las renovables suponen un coste que los consumidores eléctricos deben asumir. Así, el precio total de la electricidad (incluyendo impuestos) para consumidores domésticos fue de 29 céntimos de euro por kilovatio-hora en Alemania en 2013 mientras que en España fue de 22 céntimos (datos de Eurostat). Pero no sería justo acabar este párrafo sin mencionar un aspecto de suprema importancia no incluido en estos dos números: los consumidores alemanes no deben más de 30.000 millones de euros a las compañías eléctricas, como sí ocurre en España. El concepto de déficit de tarifa, inventado por Rodrigo Rato en 2002, es una de estas cosas “marca España” de las que en Europa jamás han oído hablar.
Si observamos ahora el funcionamiento del mercado eléctrico alemán, liberalizado en 1998, podemos ver que funciona de manera similar al español. Existe tanto un mercado mayorista, que se celebra para cada hora con un día de antelación, como la posibilidad de acordar contratos bilaterales. Tal y como ocurre en España, unas pocas empresas dominan el mercado en régimen oligopólico (el porcentaje del mercado que copan las tres mayores empresas es del 76% para España y 85% para el caso alemán.) Las principales empresas que operan en el mercado alemán son E.ON, RWE, Vattenfall (propiedad en su totalidad del estado sueco) y EnBW (cuyo propietario mayoritario es el estado de Baden-Württemberg).
En definitiva, una vez analizado a grandes rasgos el sistema eléctrico alemán, no parece que exista una diferencia estructural que justifique, por ejemplo, la desigual evolución de las energías renovables en ambos países. Una de las estrategias alemanas que sin duda deberíamos copiar ha consistido en mantener un apoyo continuado a la implementación de renovables tanto desde el punto de vista legislativo como económico.
Por un lado, el desarrollo de las renovables supone numerosas ventajas como la reducción de emisiones de CO2 o el aumento de la soberanía energética del país. Por otro, el apoyo económico ha supuesto evidentemente un coste que los consumidores han asumido pero, eso sí, en este caso ni han oído hablar de un concepto tan español como el déficit de tarifa. En definitiva, lo que nos enseña el modelo alemán es que es posible hacer política energética. Se puede modificar sustancialmente el mix eléctrico aumentando la generación renovable. Y se pueden cerrar las centrales nucleares de un país en una década. ¿Por qué se puede en Alemania y no en España? La respuesta a esta pregunta no es obvia pero existen varias claves que nos pueden ayudar a encontrarla. En primer lugar, en Alemania no existe esta absurda politización de la energía que en España lleva a cualquier político de derechas a posicionarse en contra de las renovables. En segundo lugar, en Alemania si ha habido una apuesta decidida por mantener una industria productiva dentro de la cual las energías renovables se han entendido como una oportunidad de futuro. Por último, la existencia de una ciudadanía más concienciada probablemente disminuya su tolerancia a unos políticos cuyas decisiones están secuestradas por las grandes compañías eléctricas.


DESMONTANDO MENTIRAS : LA MORATORIA NUCLEAR

Se acompaña texto publicado en el periodico económico 5 Dias, en el que explica con toda claridad que lo que se nos vendio, por parte del PSOE,  a la opinión pública, como una MORATORIA NUCLEAR por razones medioambientales, realmente fúe un rescate financiero que hemos estado pagando durante más de 30 años. Beneficiarios Las empresas del oligopólio eléctrico, perjudicados: todos los españoles, importe cerca de 5.700 millones de €.

La moratoria nuclear, aquel rescate financiero

de las eléctricas.


La llegada al Gobierno del Partido Socialista en 1982 tuvo una consecuencia inmediata sobre el ambicioso programa de energía nuclear iniciado por las eléctricas españolas en la década de los 70. El Gobierno de Felipe González, que había prometido en su programa electoral “limitar” la energía atómica, se hizo eco de las tendencias que llegaban de Estados Unidos, cuya tecnología contrataron las centrales españolas, y decidió imponer una moratoria sine die para los proyectos en marcha.
El parón del programa nuclear se incluyó en el Plan Energético Nacional (PEN) de 1983. El principal argumento del Gobierno fue que había que adecuar la construcción de nuevas plantas a una demanda que se había resentido tras la crisis del petróleo de los años 70. Las nucleares españolas (se proyectaron hasta un total de 25 y solo llegaron a funcionar una decena) se iniciaron casi en paralelo a dicha crisis, a la que sucedió un periodo inflacionista y problemas con el tipo de cambio que hicieron que Estados Unidos repercutiese en su tecnología (los reactores Westinghouse, esencialmente) los cambios regulatorios derivados de su propio parón, que acabaron pagando las eléctricas españolas.
Por tanto, fue la caída de la demanda y el incremento de los costes financieros de unos proyectos cuya construcción podía durar hasta una década, las qu motivaron la llamada moratoria nuclear, que supuso la paralización de siete nucleares en marcha: los dos grupos de Lemóniz (en Vizcaya) y de Valdecaballeros (Badajoz), respectivamente, y el Trillo II (Guadalajara). Finalmente, se salvaron del cierre Trillo I y Vandellós II.
Un rescate financiero en toda regla que ha costado a los usuarios eléctricos 5.717,91 millones desde 1996, de los cuales, 1.334 millones corresponden a los intereses pagados por una deuda colocada entre los bancos. Aunque las eléctricas hablan de una compensación por los proyectos parados, el Gobierno la calificó de rescate. El que fuese ministro de Industria desde 1993, Juan Manuel Eguiagaray, recordó en su día cómo “el sector público hubo de rescatar financieramente a las eléctricas, que se habían embarcado en un proceso de inversión faraónico derivado de una planificación delirante, en total contradicción con las necesidades de la demanda”. Yañadió que “los costes de la paralización, así como el saneamiento financiero de las empresas han recaído en los consumidores durante largos años, mediante un recargo en el recibo de la luz”, que ha llegado hasta nuestros días. En 2015 se saldan en la factura los últimos 67,7 millones.
Iberdrola, propietaria del 100%de Lemóniz (a través de la antigua Iberduero) y del 48% de Valdecaballeros (a través de Hidroeléctrica Española, que se fusionaría con aquella) fue la que más recibió: 3.256 millones.
De los problemas financieros del sector, excepto en el caso de la entonces eléctrica pública, Endesa, a la que se excluyó del pastel nuclear, dan cuenta el intercambio de activos entre las compañías al que obligó el Gobierno (de ahí, que distintas empresas compartan el capital de muchas de las actuales centrales, como Garoña, Vandellós, Trillo o Almaraz) o la quiebra que amenazó a algunas, como la catalana Fecsa, después filial de Endesa.
En un primer momento, se estableció un recargo para compensar las pérdidas derivadas de la moratoria, hasta que el siguiente PEN, el de 1991, la convirtió en obligatoria al apostar por la generación eléctrica con gas. En este plan se reconoció una compensación de 3.800 millones por los activos paralizados: a Iberduero -después Iberdrola-, por Lemóniz;a Sevillana de Electricidad -después filial de Endesa- por Valdecaballeros, y a Uión Fenosa, por Trillo).
Posteriormente, la Ley de Ordenación del Sistema Eléctrico Nacional (Losen), de 1994, estableció que estas compañías serían compensadas con un recargo en la facturación por venta de energía a los consumidores, que se fijó en un máximo del 3,54% y por un plazo máximo de 25 años. Además, admitía la posibilidad de ceder el derecho de compensación a terceros de una deuda cifrada ya en 4.278,8 millones. Una medida que se aplicó en 1996 a través del Fondo de Titulización de Activos Resultantes de la Moratoria Nuclear, que este año será liquidado tras haber sido pagada la deuda con antelación.
La moratoria acabó en 1997 y desde entonces hay libertad para construir este tipo de centrales. Las grandes inversiones que requieren y la seguridad parece haber disuadido al capital.
 
Las cinco ‘víctimas’ del parón
Aunque hay quien sostiene que la moratoria nuclear en España se debió al rechazo social a la energía nuclear, fueron razones económicas y financieras (alguna eléctrica estuvo al borde de la quiebra) las que llevaron al Gobierno de Felipe González a decretarla. Si bien es cierto que el parque atómicos se diseñó y autorizó en plena dictadura franquista, el rechazo durante la transición política no fue comparable al de Estados Unidos, donde los crecientes movimientos ecologistas y el grave accidente de Three Mile Island, desencadenó una fuerte contestación. Cuando se produjo el siniestro de Chernóbil (Ucrania), en 1986, la moratoria española ya estaba en marcha.
A la hora de elegir qué plantas se cerrarían, la de Lemóniz fue la primera candidata por razones de seguridad. En mayo de 1986, meses antes de la llegada del PSOE al poder, la banda terrorista ETA asesinó a José María Ryan, ingeniero jefe de la central vizcaína propiedad de la antigua Iberduero. Tanto en esta planta como en la de Valdecaballeros, que también se clausuró, se habían realizado inversiones de más de 2.000 millones de euros. Mucho menor fue la que se había destinado en Trillo 1 (66 millones), donde apenas si se había removido el terreno. Teniendo en cuenta la propiedad, las empresas que más dinero recibieron con la titulación nuclear fueron Iberdrola (3.256 millones); Endesa (unos 1.070 millones) y Fenosa (42 millones).
El fondo de titulización fue modificado en 2006 para aligerar la carga en la tarifa de una deuda ya muy reducida (el recargo bajó al 0,33%). Esta se liquida este año, tras haberse acelerado la amortización de los préstamos con los que se financió el rescate a las eléctricas, cinco años antes de lo previsto, en 2020.